Cómo, a través de una carta que le manda Franny a Lane, sabés tanto de ella.
“(…) acabo de reabrir tu preciosa carta y te quiero hasta hacerte pedazos comerte a bocados, etcétera, y a penas puedo esperar a que llegue el fin de semana. Es una pena que no hayas podido meterme en Croft House, pero en realidad no me importa dónde me aloje mientras haya calefacción y no haya chinches y pueda verte de vez en cuando, es decir, cada minuto. Me estoy volviendo loca últimamente”.
“(…) ¿Me quieres? No lo dices ni una sola vez en tu horrible carta. Te odio cuando te pones supervaronil y reticente (¿está bien escrito?). No te odio exactamente (…)”.
“(…) ¿Sabes que en realidad sólo he bailado contigo dos veces en once meses? Sin contar aquella vez en Vanguard cuando estabas tan borracho”.
“Parezco tan poco inteligente e ingeniosa cuando te escribo. ¿Por qué será? Te doy permiso para analizarlo. Intentemos simplemente pasarlo de maravilla este fin de semana”.
-------
Lo de la señora Gorda. Zooey haba por teléfono con Franny, su hermana. Le cuenta una anécdota de su hermano mayor, Seymour.
Todos os hermanos Glass participaban de “El Niño Sabio”, un programa de radio.
“Seymour me había dicho que me limpiara los zapatos justo cuando salía por la puerta con Walker. Me puse furioso. El público del estudio era cretino, el locutor era un cretino, los patrocinadores también eran unos cretinos, y a mi no me daba la real gana de limpiarme los zapatos para ellos le contesté a Seymour. Le dije que además no podían verlos. Él replicó que de todas maneras me los limpiara. Que lo hiciera por la señora Gorda. Yo no sabía de qué rayos me estaba hablando pero puso esa cara típica de Seymour, y le obedecí. Nunca llegó a explicarme quién era la señora Gorda, pero, desde entonces, yo me limpiaba los zapatos cada vez que iba a la radio (…). En mi mente se formó una imagen terrible de la señora Gorda. Me la imaginaba sentada en un porche todo el santo día, espantando moscas, con la radio a todo volumen de la mañana a la noche. Me figuraba que el calor era terrible y que probablemente ella tenía cáncer y … qué se yo”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
no leñi todavia este. pero me gusta mucho lo que posteaste. y me gusta el final de esta última carta uando dice que se imaginaba a la señora gorda sentada bla bla. porque claro es eso, la mirada de salinger es ese me imagino del otro quichicientas cosas a partir de detalles. Como cuando mi prof de teatro nos dice: está en sus mentes. Está en la mente del que mira.
jajaja,
deberíamos poner nuestros nombres.
este blog se nos está yendo de las manos!
besos
Publicar un comentario